domingo, 28 de septiembre de 2014

ANA

Cuando supe que durante el "V Festival de Poesía Guatemalteca" el Club de Poesía Casa Los Altos presentaría su libro "Efluvio Poético", que contiene una antología del trabajo realizado hasta ahora por el club, les pedí que me facilitaran el material, aunque fuera en borrador, con la intención de conocer los textos y con la esperanza de que pudiera nacer alguna canción de alguno de ellos o relacionada con alguno. 

Conocí los textos ya con el festival iniciado, lo que me dió muy poco márgen de conocerlos a fondo, pero me empeñé en leerlos. Encontré muchos poemas que me "tocaron", me sentí identificado con varios y también -lo confieso- me nació la curiosidad por conocer el rostro de cada poeta (hombre o mujer) que hubiera escrito cada uno, porque conocía solo a algunos de ellos (no más de 5, cuando el grupo es de 17-18 personas). 

Bueno, intenté, busqué, tararé leyendo los textos y de prontó -sin música- un texto me llamó mucho la atención! Al leerlo supe que el texto hablaba de una persona diferente, de una niña quizá, así que me interesé en releerlo. Después de leerlo varias veces lo comenté con alguien más, para saber qué impresión recibían también al leerlo y me encontré con percepciones similares. Me interesé entonces "en serio" en intentar trabajar sobre el texto.

La mañana del sábado 6 de septiembre (2014), después de manejar carro unos minutos, me encontré cantando una melodía sobre la cual sonaba la palabra "Ana" y pensaba que ella era mi amiga. La melodía me gustó, no la quise perder, la trabajé mentalmente, hasta que pude hablar telefónicamente con el autor del texto (el escritor Nelton Santiago) y consultarle sobre Ana, para saber más, para no meter la pata, pero sobre todo para alcanzar visualizar una imágen de ella, que finalmente se fué tejiendo con la conversación... 

Me dijo Nelton: "uf! Ana... con ella trabajé en el Tulipán Azúl. Desde el primer día me quedé prendido..." y cosas como esas, para luego ir contando detalles. Cómo Ana se moja los labios para besarle, cómo Ana muchas veces le bajaba el ánimo y cómo volvía a lenvantárselo, cómo le abraza, cómo aprende... "

Esa misma mañana debería yo participar, como parte del  "V Festival de Poesía Guatemalteca", en la lectura que se haría en la Escuela "Manuel C. Figueroa" (en Xela), pero "le pedí pelo" (le pedí permiso) a Nelton para que aceptara mi ausencia, mientras trabajaba en "una nueva canción" que quizá podría estrenar esa misma noche, cuando el Club publicara su Antología. 

Durante un par de horas, en mi casa, estuve manoseando algunos acordes en la guitarra y armando y desarmando los versos que escribió Nelton. Agregué varias líneas (y también cercené algunas... sin permiso y abusivamente) hasta encontrar "el hilo" de la canción y hasta sentirme conforme con lo que para mí es esta canción que tenía que llamarse "Ana".

La canté varias veces hasta irla "afinando". La canté en mi casa, salí al patio para cantarla, y me fuí quedando con la versión que más me gustó... y sentí que había nacido una nueva canción: Ana!

Este es el texto original que escribió Nelton Santiago:

ANA
Nelton Santiago

Hay días de desahucio de voluntad
donde ni el más viejo vino te revive
sueños rotos, palabras perdidas
sentimientos en agonía, estrellas fugaces apagadas
cielo a medio cielo
música sin melodía, café frío...

Hojeo y ojeo las páginas de mi alma
y las del periódico
pero nada reanima...

Ana no mira fijo, vuela en su libertad
ríe y goza con sus propios personajes
muestra sus manos de seda

Ana crea
genera, no hace daño, vive su propio ritmo
no tiene penas, no necesita palabras
para decir Te Amo

Ana no se encucia las manos
cualquiera diría que por fresa
ella marca la vida
Ana corre en su humildad
da regalos, premia
me sonríe, piensa en mí
ora y pide al Padre (a su manera)
pide por mí

Ana brilla con luz propia

Abraza rico
me mira, se me acerca
me extiende sus brazos
humedece sus labios puros
para vendecir y pintarme el día
con un beso
así es Ana

Por la noche (después de ir acompañar a un grupo de Poetas y Poetisas a la Universidad Rafaél Landivar, en Xela, para una nueva lectura de poesía donde canté), llegó la velada en que se presentaría "Efluvio Poético", la Antología... y yo llevaba conmigo esta nueva canción! pensando en sorprender a Nelton... 

La velada tenía su propio programa, pero mi participación sería libre. Es decir, en varios momentos en que yo cantaría para acompañar la presentación del nuevo libro, yo sería libre de cantar "lo que yo quisiera". Por eso iba preparado con canciones mías y también preparé algunos poemas que he musicalizado. Personalmente hubiera querido que fueran más poemas del Club Casa los Altos, pero no se me dió tanto... 

Llevaba conmigo mi canción "Ya no pienso más en vos", que está hecha tomando como base la musicalización de un poema de Rocío Ramírez del Club Casa los Altos y también llevaba "Ronda Amorosa", una musicalización de un poema del mismo nombre de mi amigo Héctor Rodas, pero mi "plato fuerte" era Ana!


Ana, la noche del sábado 040914
Por la tarde había avisado a Nelton, que tenía una nueva canción con el nombre de Ana, hecha sobre su poema y que la estrenaría esa misma noche. Lo que no me esperaba fué lo que pasó al inicio de la velada: Nelton se acerco "a hurtadillas" a donde yo estaba instalado ya para cantar, para decirme algo así "le aviso que Ana está presente y va a escuchar su canción". Eso me emocionó, me entusiasmó y al mismo tiempo me puso un poco nervioso. De hecho, en ese mismo momento me dí cuente que había olvidado totalmente la música de Ana!! Así que en los momento del programa en que no me tocaba cantar fuí haciendo memoria, hasta recuperarla...

No había avanzado mucho el programa cuando ví llegar a Ana!
la acompañaba Erica Cacao y la llevó hasta la primera fila, de manera que yo podía verla de frente y ella me identificó después de unos minutos y después de lo que le decían al oído... 
Cuando recuperé toda la memoría que pude y junté el valor necesario anuncié que cantaría una nueva canción, dedicada a Ana...

Esta es mi canción...

 

Este es el texto final de "Ana", luego de que naciera como canción:

Ana
Texto: Nelton Santiago y Otoniel Mora
Música: Otoniel Mora
Xela, Guatemala, 6 de septiembre del 2014

Ana
Ana es mi amiga
desde aquel día 
que en "Tulipanes"
la vida nos vió

Ana
es una niña
y su sonrisa
es melodía
igual que sale el Sol

hay días de desahucio
días de poca voluntad
que rompen nuestros sueños
y la vida se nos va
entre palabras perdidas
sentimientos de agonía
estrellas fugaces
apagadas

Ana
me mira fijo
abre sus alas
me abraza rico
y se acaba el dolor

Ana
no me hace daño
no tiene penas
y sin palabras 
me llena de amor

no se ensucia las manos
lo hace todo con pudor
marcándome la vida
corriendo con humildad
me premia con su sonrisa
y me bendice el día
a su manera
y me anima... Ana!

Ana
mi dulce niña
abre tu alas
como tú brillas
vuela con pasión

Ana 
guardo tu abrazo
guardo tu beso
y estoy deseando
felicidad

Ana es mi amiga!
 
Y bueno... 

Es un "estado de gracia" lo que se siente cuando se logra componer una canción... pero en este caso fué tremendamente superior! cuando conocí a Ana y canté la canción por primera vez ante ella y ante la gente, sentí muchas emociones cruzadas... se me trabaron algunas lágrimas en la garganta y las tuve que engañar con el canto y por ahí se fueron diluyendo...

Me siento muy contento de haber podido hacer esta canción, por Ana por supuesto, pero especialmente por Nelton Santiago, quien me ha manifestado su amistad de muchas maneras y creo que he podido corresponderle con esta canción, sabiendo que él sabrá apreciar lo que todo esto significa, a pesar de que tuve que pasar por omitir algunas de sus líneas, agregar otras, cambiar palabras por sinónimos o por ideas parecidas o incluso contrarias... por ejemplo hice que la mirada de Ana fuera fija cuando no lo era, según Nelton... 

Con todo eso dicho, quiero dejar acá un abrazo para Nelton, para Ana, para Erica Cacao y para todos los poetas dle Club Casa los Altos, ya que sin todos ellos todo esto no hubiera ocurrido aquel sábado 6 de septiembre...

Salú!

viernes, 12 de septiembre de 2014

Datos Biográficos...



Durante el "V Festival de Poesía Guatemalteca" organizado por el Club de Poesía "Casa los Altos" de Quetzaltenango, realizado del 4 al 7 de septiembre del 2014, amablamente dedicado a mi persona, fueron presentados por dicho Club, los siguientes datos biográficos sobre mi. Los comparto a continuación:
 
Otoniel Mora

 Cantautor



En las cercanías del Puente de los Chocoyos, Xela. Fotógrafo: Enrique Zabaleta.

Llevar la etiqueta de “cantautor” es un asunto que tiene cosas a favor y cosas en contrapero en realidad es cuestión que a muy poca gente preocupa.

Otoniel Mora se echó a cargar con eso de “cantautor desde hace varios años, cuando se dio cuenta en algún momento de que hacer canciones era “cosa seria pero que podía satisfacer esa necesidad de expresión y comunicación que venía viviendo, sin saber exactamente de qué se trataba.

Así se fue convirtiendo en una de esas pocas personas a quienes les preocupa este asunto (¡Con la esperanza de que ese número fuera creciendo!), pero a decir  verdad, sin conocern la pomposa etiqueta “cantautor”.


Fue quizá alrededor de sus 15 o 16 años cuando empezó en eso de hacer canciones (y eso significa más o  menos el  o  1980), después de  haberse pasado lastimando las uñas y haciéndose callos en los dedos desde los once años, al tratar de entenderse con una guitarra.

Otoniel Mora es un quetzalteco nacido en Santo Tomás La Unión, Suchitepéquez, el viernes 15 de octubre de 1965. Por eso es venadopor nacimiento y “chivo por convicción.

De niño tuvo contacto con instrumentos musicales de juguete, que conseguía prestados: una "colombina", una "clarina", una armónica. Pero su pasión nació cuando un vecino le presuna guitarra de verdad y un método de "auto- aprendizaje". De aquel momento hasta hoy, pocas veces ha estado alejado de la guitarra, que le acompaña, no solo en las canciones sino en la vida.

Su maDoña Hilda, que hoy tiene 91 años- via con él a Huehuetenango, en busca de la que sería su primera guitarra propia. Allá conoció a su primera compañera, artesanal, de madera casi blanca

Antes de aquello había conocido la marimba, en la Escuela San Juan Bosco, y eso le había despertado también el apetito por conocer más de la música y alguna vez poder encontrarse a sí mismo con la música en las manos.

Volver a encontrar a sus 15 o 16 años a un amigo de la niñez el también cantautor Fernando López- fue el punto de partida para también encontrarse con la posibilidad de hacer canciones El intercambio de aquello que sabían hacer con la guitarra les provocaba el interés por hallar otras ideas, notas nuevas, melodías que no se hubieran escuchado, pero sobre todo, cosas qué decir cantando.



Eran tiempos difíciles en Guatemala. No vivíamos en paz. El conflicto armado era real. Eso hacía también que se sintiera la necesidad de hablar de aquello en las canciones



La vida le llevó entonces a la Escuela Central de Agricultura –Bárcenas, Villa Nueva- donde además de formarse como agrónomo, se hizo también marimbista. (Por supuesto, cargando también con la guitarra). Eso le permitió después pagarse los primeros tiempos de universidad, trabajando de marimbista por un par de años con la Marimba Ideal de Quetzaltenango (la de Domingo Bethancourt), lo que también amplió su horizonte musical” -pues la marimba tiene muchas virtudes para el aprendizaje de la música-, además de todo el orgullo que nos da, sabndonos guatemaltecos.



Alrededor de 17 años se apuntó al estudio académico de la música en la Escuela “Jesús Castillo de Xela (ahora Conservatorio de Música), y recuerda que asistió a sus estudios 17 días como consecuencia hoy día no es un músico académico, sino un músico autodidacta que se dedica a hacer sus propias canciones y las canta es decir, un “cantautor”.



Con Fernando López probaron suerte también en el Conservatorio Nacional de Música (en 1983), ganando el examen de admisión y también una bolsa de estudio de Q.40.00 al mes (que no alcanzaba para mucho). Fernando López se fue a estudiar al Conservatorio y Otoniel Mora se quedó en Xela, para estudiar en la Universidad y cargar por su cuenta con su carga musical.



Años después se fue involucrando con amigos en diferentes grupos de música, por ejemplo el grupo Caudal, con Fernando Juárez y Henry López (El grupo se lla Caudal por un poema de Miguel Ángel Asturias que Fernando López había musicalizado).

De este grupo se dio la posibilidad de pasar a los Kenchas, (más o menos en 1990). Kenchas era otro grupo  de  música  latinoamericana que  recién  se había formado con los hermanos Edson, Danilo y Gabriel Rodríguez, además de Fernando Jrez (después se incorporó Kevin Escobar).

En los Kenchas estuvo 10 años, en los que hicieron 4 grabaciones (las primeras 3 en kct y la 4ª. en disco compacto, cuando la tecnología dio ese paso). Aquellas grabaciones se llamaron: Altiplánico, Llanuras,  Escenario y Canto de la Calle, y en ellas pudo grabar varias de sus canciones que fueron escritas   antes   de   aquella   época:   Elemental, Hojarasca, Canto de la Calle y Te Propongo Cantar.

Confiesa que decidió separarse del Grupo Kenchas porque personalmente sentía mucha necesidad de cantar y  en  el  grupo cantar era  secundario. Lo primero era la música instrumental.



Después de los Kenchas, participó temporalmente en otros grupos musicales como Jazzúcar, Caudal, Tumbao, Trova Tres, haciendo música de diferentes géneros, pero sin resolver su propia necesidad de cantar y cantar sobre todo, sus propias canciones. Así que finalmente, alrededor del o 2,000 empezó a dedicarse “a solasal oficio de cantarhaciéndose acompañar algunas veces por amigos músicos a los que fue considerando parte de sus altibajos musicales” (que al final de cuentas todos los músicos tienen), pero manteniendo como eje de su oficio musical, las canciones, aquellas que logren transmitir ideas y contenidos interesantes y que puedan ser útiles.



Por todo eso, su interés ha sido escribir canciones, que pongan a la vista cosas y situaciones que no debieran pasar por alto, como la vida de la niñez en la calle, el trato que se da a los viejos, las cosas cotidianas que nos afectan, las esperanzas que nos mueven y también alguna que otra historia que tiene que ver con el amor, entendido como una de las fuerzas que mueve al mundo.



Ha escrito canciones de reconocimiento a personajes ilustres de nuestra sociedad como el Lic. Ernesto Capuano Delvechio, eminente abogado quetzalteco que traba en apoyo a la población migrante en México, o a sucesos importantes de nuestra Historia, como “Totonicapán”, en conmemoración y repudio a los hechos de la cumbre de Alaska en el año 2012. También canciones en reconocimiento al trabajo de personas entregadas al servicio y amor a la humanidad, como “Tulin Azul” y canciones sobre leyendas locales como “Xocomil” sobre los vientos fuertes que mueven al Lago de Atitlán por las tardes. No lleva cuenta de cuántas canciones ha hecho, porque al final, eso es menos importante que hacer canciones



Desde el o 2,000 en que se ha dedicado a cantar “por cuenta propia”, lo ha hecho en Quetzaltenango, en diversos cafés y restaurantes, así  como  en  diversas  actividades culturales.  Ha actuado en  la  ciudad de Guatemala (en lugares como La Bodeguita del Centro y Trova Jazz), en Antigua     Guatemala,     en     Totonicapán,   Mazatenango, en Sololá, en Chiapas México, en San Salvador, El Salvador; en Managua, Nicaragua, en las ciudades de Mendoza y San Salvador de Jujuy de Argentina y en la ciudad de Quebec, Cana.



Otoniel Mora se siente una persona afortunada al poder dedicarse en  medio de su  vida familiar y profesional, a  las  canciones de  poder hacerse muchas oportunidades para comunicarse con la gente a través de ellas y de lograr la complicidad de cantar algunas veces juntos, aunque sea a gritos desafinados, aquellas canciones que nos unen por instantes inolvidables.



La familia de Otoniel Mora ha sido muy importante en todo este recorrido, porque son la armazón sobre la que funciona todo lo que hace, desde su ma – Da Hilda- hasta su esposa Carolina y sus hijos Edson René, Sergio Javier y Daniela Irene, que han convivido con esa necesidad suya de hacer y cantar canciones todos los días.

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Entre los amigos que han compartido con Otoniel Mora alguna vez el oficio y el amor por las canciones y que no quisiera dejar de mencionar, porque sabe que todos son parte del momento actual, por cualquier momento compartido en el pasado, están Gabriel Rodríguez, Fernando López, Fernando Jrez, Edson Rodríguez, Edson Rodríguez Hijo, Emanuel, Danilo Rodríguez, Estuardo Tomás, Herson y Otto Boj, Juan Carlos Ronquillo, Juan Carlos Godínez, el Tío Alfredo Bethancourt, Erwin Quiroa, Román Bethancourt, Fernando Delgado, Carlos Donguez, Jaime Quintanilla, los hermanos Alejandro y Mario Morales de San Juan Ostuncalco.



En la poesía ha sido muy importante para él, conocer la poesía de Otto René Castillo, Marco Aurelio Alveño y  numerosos poetas quetzaltecos, entre ellos los miembros del Grupo “Los Quijotes” Grupo Casa Los Altos”, especialmente Nelton Santiago, Rocío Rarez, Vilma Calderón, Hugo Gordillo, Cecilia, Ligia Gara, Héctor Rodas Andrade, Nuria González, y mucha gente más a la que aprecio profundamente.



Las grandes referencias de Otoniel Mora como cantautores, son nombres como Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés, Fito ez, de Ismael Serrano, Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute, Javier Maroto y de otro montón de gente, que generalmente es poco conocida, por eso de hacer canciones que no están destinadas al mercado, sino a la gente así como cantoras como Mercedes Sosa.

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En palabras de Otoniel Mora: "El mercado le ha hecho mucho daño al arte, cuando algunos artistas se dedican a lucrar con ella y pierden su esencia de comunicación y estética."


En una calle de Xela. Fotógrafo: Enrique Zabaleta.